Ella, que antaño habría estado en mi casa viendo series conmigo,jugando, o simplemente estando juntos, no se hallaba aquí, si no que estaba con él. Él... aquel nuevo chico, que antes era amigo y había llegado a ser algo más. Él, que hizo brotar esa maldita chispa en su interior, apartándola más aun de mí. Tiene una suerte increíble, y él lo sabe. Ha ganado todo lo que yo he perdido. Tiene el placer de disfrutar de su compañía, de su amor. Ella también tendrá suerte, supongo, pues se asemejan más entre sí que lo que nos asemejábamos nosotros. Pero eso no hace que duela menos si no tal vez al contrario, pues siento que yo era peor, aunque esas cosas son relativas, pero eso es lo que siento en el fondo de mí. Siento que no estuve a la altura, que no soy tan buen novio como él, que él es mejor físicamente. Y creo que, pese a que esas cosas puedan ser relativas, no me equivoco. Y no es por lamentarme, si no por desahogarme. La solución está en mis manos, soy yo la única persona que puede cambiar eso, lo tengo claro.
A veces deseo llorar océanos de lágrimas, pero no salen, no quieren salir. Sí, a veces se me sale alguna lagrimilla al ver una peli o leer un libro, pero no consigo echarme a llorar, como si algo dentro de mí me lo impidiera. Por desgracia eso no hace que no duela. Desearía controlar el corazón de piedra, observarlo todo sin que me afectara. De verdad que me encantaría estar bien ahora. Y digo ahora porque sé que lo estaré. Pero todavía está todo demasiado reciente. La envidia me desgarra al pensar en ellos dos durmiendo juntos, o pasando el rato juntos, no sé, compartiendo sus vidas. Cosas que antes eran nuestras y ya no lo son. Y como dice la canción "Summer paradise", daría un millar de días por pasar uno más a su lado. Acariciar su rostro pensando en lo guapa que me parece, abrazarla, darle besitos, ver algo juntos. Desearía jugar con ella al Soul Calibur o al Eden Eternal. Y sí, no todo es perfecto ni mágico, esto es la vida real y las personas tienen sus problemas entre sí, pero siempre mereció la pena para mí. Lo bueno superó a lo malo en cada momento, incluso en los más duros. Y por eso volví con el rabo entre las piernas al ver que no podía estar sin ella, que algo faltaba en mi vida. Era el pilar más importante de mi vida y ahora que se ha derrumbado no sé ni dónde apoyarme. Tal vez debería ser capaz de sostenerme por mí mismo, pero es como si hubiese estado cojo durante tres años y ella me hubiera estado ayudando andar, y ahora que no está, tengo que acostumbrarme a andar solo. Eso nos devuelve otra vez a lo mismo, necesito tiempo para superar mis sentimientos, para no morirme de envidia a la vez que me alegro como un idiota porque ella esté feliz y tenga algo tan maravilloso como lo es el amor. Eso sí, prefiero mil veces sentir envidia a que estuviera fuera de mi vida. Me parece mejor ser su amigo aunque sea y poder hablar con alguien con quien tengo una confianza extrema y poder ayudar si se me necesita, que algo es algo. No sé si es maduro por mi parte o es que soy un gilipollas masoquista pero aunque duela me alegro de que haya pasado esto, pues está claro que será mejor para ella, y eso es lo importante.
Y tras escribir una magnífica caca como es costumbre, llego a la conclusión de que no sé a dónde quiero ir a parar con lo que he escrito. Supongo que a ninguno, sería solo por desahogarme, pero ya ni me acuerdo de por qué carajo empecé a escribirlo. Pin para mí.
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Ella es la noche con luna que ilumina cada rincón,
es el calor que nos arropa, ella es el sol,
es un astro del firmamento, no te miento,
es la inocencia de un niño y la pasión sin aliento.
Ella es la tierna mirada de una madre,
esa canción que te eriza el vello,
es contemplar una pieza de arte
pues fue forjada con lo más bello.
Ella es mi luz, mi faro de Alejandría,
es sinceridad , jamás te mentiría.
Es la aguja en el pajar y la flor en el desierto,
es libre como un ave y viaja con el viento.
Ella es el oro y la plata, el botín de un pirata,
es el equilibrio entre tempestad y calma.
Es la musa de un artista, su inspiración,
cuando está cerca te quita la respiración.
Ella, hacedora de recuerdos.
Ella, realiza tus sueños.
Ella, es la llama del fuego.
Ella, ella, ella.
Ella es especial, intensa como Esparta,
es victoria y derrota como la historia de Warcraft,
una erupción de amor como el volcán de Pompeya,
ella es vida en sincronía como Yoda con la Fuerza.
Ella es la rosa, hermosa y espinosa,
acercarse demasiado la vuelve peligrosa
pues si pruebas la fruta prohibida
perderla es demasiado dolorosa.
Ella es protagonista como fueron Adán y Eva,
es el agua que te hidrata, oxígeno que te llena,
es un viaje en el titanic y todo lo que conlleva,
es cariño, es alegría. Es mucho más: es ella.
Ella, te sube hasta el cielo y mueres en la caída.
Ella, sin duda es un cielo, pero aun así deja herida.
Ella, es como el santo grial, fuente de vida.
Ella, es un ángel en tierra, presencia divina.
El tiempo sigue su curso sin fin, sin detenerse, inmune a lo que le rodea pues le es ajeno. Es un elemento que no podemos controlar, simplemente fluye por su cauce lineal y nosotros somos arrastrados por él. Sin embargo es curioso cómo nuestra percepción de él varía en función de nuestro estado de ánimo, de nuestros deseos e incluso del peligro. Cuando vamos a caernos, por ejemplo, de algún modo percibimos nuestro entorno ligeramente más lento, lo cual a veces nos permite actuar rápidamente para evitarlo o, simplemente, ver a cámara lenta cómo nos acercamos al suelo. Otras veces estamos muy felices y nos lo pasamos muy bien y el tiempo parece que vuela, haciendo que deseemos poder tener más tiempo para disfrutar. Otras veces, por el contrario, estamos aburridos o simplemente mal y el percibimos el paso del tiempo horriblemente lento, lo cual es desesperante. Incluso, al menos a mí, me ha pasado que cuando me hace mucha ilusión que llegue cierta fecha, el tiempo hasta que llega ese momento me pasa más lento también. Luego puede ralentizarse más aún si me pasa algo o acelerarse un poco pero seguir aún así más lento si me divierto. Ahora estoy en ese momento en el que me aburro y no sé qué hacer a lo largo del día, no sé si salir y no sé qué hacer, y el tiempo pasa con un lento y frustrante "tic" seguido de un "tac". Desearía controlar el tiempo, o al menos mi percepción sobre él, y hacer que los buenos momentos parecieran más largos y los malos pasaran volando. Que los momentos que espero llegasen pronto.
Intento acallar las voces en mi cabeza. Ellas gritan revolucionadas, intentando abrirse paso ante el hecho de que pretendo ignorarlas. Y no paran. "No eras suficiente". "Ella es más feliz con otro que contigo". Siguen incansables, intentando traspasar el muro que yo mismo he levantado, un muro donde intento encerrar mis sentimientos y preocupaciones, aunque a veces consiguen escaparse un poquito. Pero solo un poquito. Y es que no tengo tampoco con quién hablar. Sí, podría hablar con ella, pero sería extraño y tampoco me parece correcto que tenga que estar aguantándome. Y con los demás... mal, porque a mí me cuesta mucho hablar de mis sentimientos. Así que las veces que hablo algo respecto a lo ocurrido y a cómo estoy... le resto importancia y reprimo lo que me pasa. Claro que no estoy bien, claro que sí que es para tanto. Estoy solo. No literalmente, tengo amigos, tengo familia. Pero no la tengo a ella. Me he esforzado más de tres años para que acabe siendo mejor para ella irse con otro. He intentado ser mejor y ésto es lo que he conseguido. Me siento solo, vacío y abandonado. Toda la fuerza que había reunido en verano para esforzarme por mí y mi relación ahora se ha volatilizado y se ha convertido en amargura, celos y tristeza. Y aunque es cierto que me alegro por ella, el hecho de que ya esté con otra persona, le quiera de verdad y sea feliz solo me hunde más en mi propia mierda. El simple pensar en que se tienen el uno al otro para hablar, para besarse y para ser uno me destroza. Solo quiero tener a alguien, aunque sea de manera superficial, y olvidar por un momento todo esto. Quiero sentir los labios de alguien sobre los míos una vez más.
Hoy he tenido ciertos altibajos. Cuando estaba con mi padre, sobre todo, sentía esa fría opresión en mi pecho. Sentía cómo las mentiras que salían por mi boca me golpeaban con el mazo de la realidad, recordándome que eran solo eso, mentiras. Pues él no conoce mi situación, ni quiero que la conozca por ahora. Después, bueno, intenté distraerme y eso, aunque muchas veces mi cabeza me hace pensar en ellos juntos y en la inmensa envidia que siento. Más tarde la envidia no ha hecho más que crecer, esta vez alimentada por los hechos reales y no por meras películas creadas por mi imaginación. Pero más tarde, bueno, me he sentido bastante bien hablando con una chica que me gustó hace ya 7 años. Y he pensado "qué cojones, en su día me gustó y mira, la cosa no salió y no me fue tan mal,¿no?". Y es que no hay más, simplemente hay que darle tiempo al tiempo, ya tendré la oportunidad de disfrutar de aquello que tanto quiero. Aunque tampoco es que sea muy paciente y no me gustaría tener que esperar mucho, pero bueno, ajo y agua si ese es el caso. También es posible que ahora que estoy soltero sea el momento de aprovechar y pararme a pensar qué hago con mi vida antes de meterme en otra relación. Estaría bien, aunque no sé cómo saldría eso ya que ahora he perdido el mayor apoyo que tenía en ese sentido. Pero bueno, como ya he dicho, tocará dejar que pase el tiempo e ir viviendo lo que se me venga encima.
Allí estaba ella con él, sintiéndose como hacía mucho tiempo que no se sentía por alguien. La noche engullía la mayor parte de la visión que se pudiera tener del mar desde la arena de la playa. Su corazón latía, había pasión en él. Por primera vez en mucho tiempo ese sentimiento era más fuerte, aunque por otra persona. Se sentía mal por dentro, egoísta, ¿pero acaso eso estaba mal? No, era el momento de ser egoísta, de pensar en sí misma y ser feliz. Era el momento de lanzarse a lo desconocido, de romper las reglas, de luchar por lo que su corazón sentía que era lo correcto. Y así lo haría. Surgió al igual que surge la llama al chocar la yesca y el pedernal. La naturaleza, o tal vez simplemente la casualidad de los hechos acontecidos en sus vidas los hicieron ser el uno para el otro, y los atrajo y sedujo en su cálido manto de amor. El beso fue tierno y suave, pero fue también excitante, pues era el comienzo de algo nuevo y maravilloso donde ellos dos eran los protagonistas.
Anochece, volviéndose todo más oscuro, más frío, más solitario. Incluso pese a la compañía, algo falla. Tal vez solo sea una cosa la que falla, pero es algo que sostiene lo demás, y todo se derrumba. Cae la jarra de agua fría, el bofetón que hace que despertemos de nuestro ensimismamiento. Cae como una verdad absoluta e inexpugnable, algo absoluto e insalvable. No hay más opción que aceptarlo y seguir adelante. Por desgracia. De nuevo llegaba y con fuerzas renovadas ese sentimiento de vacío. La soledad por la pérdida de cosas a las que, tras años, uno se acostumbra. La añoranza y tristeza. Esas repentinas ganas de llorar, o peor aún, esas irremediables ganas de ir andando si hiciera falta y besarla. Esas ganas de que todo lo sucedido desde hacía un mes no hubiera ocurrido. Ese deseo de no estar roto y acomplejado.
Esa enfermiza nostalgia que cuando menos debería pensar en ella, más lo hago. El simple hecho de saber que ya no es "mia" hace que recuerde constantemente todo lo que no volveré a tener con ella. Y la echo de menos conforme el abismo entre nosotros crece y ella se aleja de lo que antaño éramos nosotros. Pero yo sigo en primera línea, observando como un masoquista cómo ésto ocurre, aunque lo prefiero así.
Pienso, y ella es la protagonista de mis pensamientos. A veces pienso en cómo podría haber mejorado las cosas con ella. En qué haría si siguiéramos. Qué veríamos, a qué jugaríamos, los besos, los abrazos, las caricias, el sexo. Anhelo tanto su mente como su cuerpo, maldita sea. Esa combinación entre su atractivo y lo genial que es su compañía. Y es que con ella a mi lado sentía que todo era mejor y daba una razón a las cosas que hacía. Nos teníamos mutuamente para contarnos las cosas, y ahora se me hace muy raro que esas cosas hayan cambiado, no tener esa especie de rutina de hablar por la noche y que tanto echo de menos. Poder escuchar su voz y que me cuente qué ha hecho durante el día y sus problemas. Y cuando por algún casual la oigo grabo en mi cerebro tanto como puedo ese sonido para que no muera el recuerdo de su voz.
En resumen, la echo mucho de menos, pero poco a poco recordándome a mí mismo que así será mejor para ambos a la larga espero conseguir estar mejor aunque sea. Aunque eso no cambiará el hecho de que ella ha sido el mayor capítulo de mi vida y he vivido tres años más o menos a su lado. He aprendido más que nunca lo que es convivir con alguien al estar a veces bastante tiempo juntos, he aprendido a intentar no ser tan cabezón y pensar con la cabeza lo más fría posible para no soltar cosas exageradas o que no pienso por el calentón del enfado. He aprendido que tal vez no sea muy bueno como novio en algunas cosas y debería mejorar probablemente el demostrar que quiero a esa persona, cosa que no se me da demasiado bien. Puedo decir muchas veces "te quiero" y cosas así, acariciar y abrazar y dar besitos, pero a la hora de demostrar eso de otras formas no soy muy bueno, no. Normalmente si no es escribiendo no sé transmitir esas cosas. Excepto con mi mirada, creo que con mi mirada soy capaz de transmitir esa ardiente llama que arde en el pecho cuando amas. Bueno, somo se suele decir... tiempo al tiempo. Lo que tenga que pasar, pasará. Y no me refiero al destino, si no a intentar no darle vueltas y lo demás ya irá viniendo con el tiempo.
Ojalá fuese pronto. Necesito alguien que me de algo de mimos, la verdad.
Bueno, no sé cómo concluir esto, así que good bye ~
Supongo que es normal que esté así, pero no me gusta. Siento una enorme necesidad de atención. A poder ser de ella, pero si no de alguien aunque sea. Necesito abrazos y mimos. Necesito hablar y contarle a alguien lo poco que he hecho ese día y que ella me cuente lo que ha hecho también. Deseo que alguien me eche de menos y se preocupe por mí. Que haya alguien que esté detrás de mí intentando incitarme a que haga algo con mi vida. Ven ya, chiquilla, seas quien seas. Necesito que llegues a mi vida.
Así, conforme acababa el verano, todo terminó. O al menos... lo que yo quería. Fue la calma antes de la tempestad. Y entonces llegó. Si bien los sentimientos de ella parecían haber ido a menos, no fue solo eso. Llegó alguien más y al parecer surgió la chispa. Sí, esa chispa, la que te hace sentir el hormigueo en el estómago, la que te hace anhelar saber más y más sobre esa persona, la que te hace echar de menos su presencia pese a que haya pasado poco tiempo desde que estar juntos. Yo no podía hacer nada frente a eso. De hecho aunque hubiera podido, ¿debería haberlo hecho? Probablemente no. Para qué interponerme en su camino sabiendo que es mejor. Pero jode, jode mucho. Es insoportable la idea de que aparezca alguien que sea mejor, la idea de saber que no solo estará mejor así, si no que probablemente ya lo está mientras yo estoy hundido y amorosamente acomplejado. Más aún teniendo en cuenta que no es la primera vez que el no estar conmigo se convierte en la mejor opción. ¿Pero acaso es una sorpresa? ¿Qué esperaba yo, que fuese todo magnífico mientras me toco los huevos? No sé a dónde coño voy con mi vida. No hago absolutamente nada. Y aunque pienso en ello y me siento muchas veces mal por este hecho soy practicamente incapaz de tomar las riendas y dedicarme a esforzarme por lograr algo para mi futuro laboral. ¿Así como va a querer alguien estar conmigo a la larga? No sé, tal vez sea cierto lo que pensé hace tiempo y no estoy hecho para las relaciones, al menos no para relaciones largas. Aunque para empezar debería demostrar estar capacitado para dejar el nido algún día y ser independiente para poder tener una relación duradera... No sé, lo que sí sé es que se me rompe el corazón cada vez que me planteo si ella me echará de menos o él es capaz de llenar ese extraño vacío que causa la ausencia de la persona con la que has estado durante tres años. Y no puedo olvidar esa última vez que la vi, alejándose de mí así como su amor lo hizo tiempo atrás devolviéndome a la amarga realidad que tenía que afrontar. Es curioso como todo lo que yo pensaba que ocurriría acabo torciéndose. Yo pensaba que lo nuestro a la larga no funcionaría por chocar nuestras formas de ser y sin embargo estaba con más fuerzas que nunca para luchar por ello porque la quería. Pensaba disfrutar de las vacaciones y ayudarla a estar lo más contenta posible para olvidar los demás problemas que pudiera tener y ayudarla y apoyarla con lo que quisiera hacer con su futuro. Y al final la he ayudado y apoyado a estar con él. La he intentado tranquilizar cuando se rayaba y le he dicho lo bien que creo que le podría ir con él. Y no mentía, pero como ya dije antes, duele. Es contradictorio porque quiero que sea feliz, pero desearía que pudiera serlo conmigo y no con otro. Desearía poder volver atrás en el tiempo y hacer las cosas mejor. Pero no puedo, así que tendré que aprender todo lo que pueda de lo que hice mal para no repetirlo a poder ser.
Y así ha sido mi ansiado "summer paradise". Una vil mierda. O al menos parte de él.
Todo cae bajo su propio peso. Lo que yo mismo construí a base de amor y problemas, de risas y lágrimas, se estremece y resquebraja cada día más. Yo me hallo en la cima, contemplando cómo, a lo lejos, un nuevo lugar surge. Un lugar que por lo que veo parece tranquilo y seguro. Observo el vacío que cae bajo mis pies, insondable y oscuro. Recuerdo haber estado ahí. Fue hace tanto tiempo... que apenas habitaba dicho recuerdo en mi memoria. Tampoco es que quisiera recordarlo, desde luego. ¿Quién querría? Sobre dicho lugar se cierne la monotonía y el vacío, acompañada por la soledad y la tristeza. Pero recoges lo que siembras, y yo sembré zarzas en lugar de rosas, sembré cardos en lugar de amapolas. Tal vez el tiempo me hizo despreocuparme más en algunas épocas y desatender la estructura que yo mismo tanto quería pensando "bueno, yo ya lo tengo, ¿qué podría pasar?". Pero claro que podían pasar cosas, y hace tiempo que empecé a darme cuenta. Lo que mi lugar proporcionaba no era lo mismo que antaño. El lugar había cambiado, y el cambio no resultó agradable. Luché mentalmente contra este suceso, pero no tuve éxito. Soy lo que soy. No lo planeé, pero sí detesté que ocurriera el cambio. Siempre supe que el tiempo deteriora estas cosas, y acepté la dificultad del reto pese a que en algunas temporadas me pareciese que no iba a lograrlo. Sin embargo es ahora, cuando más fuerzas para lugar con todo mi corazón tengo, cuando se avecina el derribo de todo lo que creé. Tal vez haya algún modo de pararlo, pienso yo. Eso es lo que deseo para mí. ¿Pero es lo mejor? Lo pienso y lo vuelvo a pensar. Constantemente termino pensando en ello. Mi conclusión no es positiva: siento que, pese a que duela, tal vez quien me importa esté mejor así. Cada vez que llego a dicha conclusión, sin embargo, otra parte de mí parece morir en mi interior. Me pregunto a mí mismo qué debería hacer. ¿Debería derribar yo mismo lo que tengo y retirarme para no molestar? ¿Debería tratar de luchar por un buen futuro a su lado? Haga lo que haga, sentiré que estoy actuando mal me temo. Así que espero que aunque me sienta así, pueda decir que no me arrepiento por no haberlo intentado. Que no me arrepiento por haber podido disfrutar todo el tiempo que pude de este mágico lugar. Podré gritar al mundo que amé y fui amado. Si al final ocurre lo que más temo, seguiré pudiendo guardar en mi memoria los buenos y los malos momentos, y sabré que sin bien no hay mal y viceversa. Si caigo, caeré, pero me alegraré por quien se mantenga en pie. Si no caigo, seguiré luchando como debí seguir haciendo con más intensidad tiempo atrás. Y si no lo hago, yo mismo destruiré lo que tengo para no dar más problemas y cosas que no son las que se esperan de mí. Haga lo que haga, intentaré salir adelante con una sonrisa en la cara, pues no quiero que nadie sufra. Quiero que el mundo esté bien, y aunque el mundo es enorme y yo soy una mota de polvo en el universo, tal vez puedo aportar mi granito de arena en situaciones más pequeñas o con alguna persona sin más. Deseo ser más fuerte que nunca y encontrar la fuerza para seguir construyendo algo mejor, o para resistir la caída que me espera en caso contrario y defenderme ahí abajo. Pero por encima de todo deseo ver su sonrisa. Da igual lo que me pase a mí. Eso no es nada si gracias a ello su sonrisa es más radiante que nunca. Será su felicidad la que hará que sienta que, sea la decisión que sea, es la correcta.
Sigue a tu corazón y toma lo que más feliz te haga y jamás olvides cómo sonreír, pues el mundo siempre me parece un lugar mejor cuando lo haces.
Te quiero, pequeña.
Hoy, 21 meses después de haber empezado juntos, puedo seguir diciendo que te quiero tanto o más que antes, que disfruto del mero hecho de observarte, que adoro el hacerte reír, que me hace feliz dar algo de alegría a tu vida, que sigo queriendo luchar por nosotros. Puedo decir que pase lo que pase, jamás me arrepentiré de haberlo intentado, porque me di cuenta rápidamente de que eras especial para mí, de que no podía dejarlo pasar y ver cómo desperdiciaba la oportunidad de estar con una persona tan maravillosa como tú. Quiero que sepas lo mucho que pienso en ti, que sepas que no puedo evitar recordarte por mil tonterías distintas cada día, cosas nuestras, lugares que me recuerdan a ti, el hecho de echarte de menos y más cosas. Porque eres una parte indispensable de mi vida, pues eres la dueña de mi corazón, así que cuídalo :P
Esto no es algo muy currado, no es algo muy largo, no tenía pensado escribir (se me había ocurrido, pero no sabía qué decir), pero no sé, de repente, sin más, me ha dado por abrir el blog y decirte lo mucho que me alegro de tenerte en mi vida, pues endulzas mis días, y aunque alguna vez pase alguna cosilla mala (lo cual con paciencia y tiempo hemos conseguido que tampoco sea demasiado frecuente), sé que estás ahí, sé que me quieres, y eso me ayuda a seguir esforzándome día a día para sacar lo mejor de nosotros mismos.
Te amo, peque
Es una lástima no poder verte hoy, pero realmente es una látima no poder verte tampoco el resto de los días, lo único bueno es que mañana es viernes, mañana te veo y por fin puedo acariciarte, besarte, abrazarte, darte besitos, decirte en persona cuánto te quiero y recibir bofetones de magnitudes inimaginables cuando no controlas tu fuerza. Hoy no tiene por qué ser un día más especial que los demás, pues el amor hay que demostrarlo cada día, no un día al año, pero voy a ceñirme un poco a la tradición del corte inglés y escribirte esto, que yo soy un chico muy tradicional...vale, no.
Quiero recordarte que eres muy mona, adoro cuando te preocupas por mí, cuando me tiras indirectas (pese a que apenas sé qué decir, pero las pillo, por lo cual supongo que cumplen su objetivo), cuando me miras con cara de boba... Me revienta que te subestimes tanto, que pienses que eres una caca y cosas así. Vales mucho mucho, como mínimo si alguien como Torbe te ofreciera dinero por sexo tendría que darte 2.000€ (como el triple de lo habitual, y eso como mínimo, que luego aún puedes regatear!). Vale, fuera de coñas, eres una chica genial, no digo que seas perfecta, nadie lo es, pero no por eso ya somos una caca al sol. Tienes tus preocupaciones, miedos e inseguridades, como lo tenemos todas las personas. Pero sabes demostrar a la gente que te importa que son importantes para ti, sabes sacar sonrisas (a veces incluso cuando no quieres sacarlas, pero eso es porque yo soy retrasado mental), y en definitiva eres una novia genial. No quiero perderte por nada en el mundo, quiero intentar hacer algo no solo por mí, sino por un futuro contigo (bueno, eso es a la vez por mí también, porque YO quiero estar contigo, pero también por ti D:). Quiero vivir contigo o más cerquita tuya, y poder verte tan a menudo que ya no sea nada casi exclusivo el poder ver mi flequillo amorfo al levantarte, pero aún así siendo especial estar junticos. Porque para mí sea lo que sea, si es contigo, es especial, no porque mi mamá me diga que yo soy especial, sino porque tienes algo que haces que mis días a tu lado sean lo mejor que puedo tener, y solo del hecho de pensarlo sonrío por imaginarte conmigo.
Va a ser una puta mierda de entrada, pero bueno, siempre me pasa lo mismo T_T
Te amo mucho, peque <3 p="">
(PD: Perdón por poner tantos paréntesis) (.)(.)(.)3>
A veces creo que olvidas un poco lo importante que eres para mí. Que tu sonrisa es lo más bonito que puedo desear, que cuando me miras simplemente me siento bien por dentro (y en caso de mirarme cuando estoy enfadado, me calmas). No sabes lo jodidamente imprescindible que resultas para mí. No imagino un mañana sin ti, eres todo lo que yo podría querer. No puedo imaginar un mundo en el que ya no estés conmigo, en el que te haya perdido, pues has de saber que no hay nada mejor que tu compañía, que tu mera existencia ya hace que mi mundo sea mejor, que cuando pienso en qué pasaría si lo dejáramos se me empañan los ojos y sufro en silencio por ese terrible miedo que desearía que no llegara jamás de los jamases. Todas las relaciones tienen sus dificultades, supongo que la mayor de la nuestra es la distancia, esa maldita distancia que no nos permite vernos cuando queramos con facilidad, sino cuando podamos. Yo espero salvar ese obstáculo lo antes posible, sea como sea. Me encantaría, como dices tú, vivir simplemente más cerca e ir poco a poco, pero lo veo difícil por desgracia. Viviría un sueño viviendo cerca de ti, sabiendo que, si me da la gana, puedo presentarme en cualquier momento en tu casa y pasar el rato que queramos juntos, que puedo acariciar tu piel con tan solo un rato paseando. Puedo contemplar ese rostro tan jodidamente hermoso y llenarme de pensamientos de admiración al hacerlo. Si alguien me preguntara qué quiero por navidad, o qué pediría al ver una estrella fugaz, sin duda pediría eso. Creo que debo recordarte tu genialidad, pues conmigo eres muchas cosas, y una de ellas es "genial". Aunque esa cosa en sí conlleva todas las demás, pero... no sé hablar :B
Tú, con tus miradas de odio, con tus chistes malos, con tus risas, con tus torpezas, con los golpes que me das, con tus abrazos repentinos, con tus miraditas de pena... con todo eso y mucho más, todas esas cosas que hacen que tú seas tú, te hacen especial. Tal vez no para todo el mundo, pero sí para gente que te conozca lo suficiente, como yo. Gente que puede ver ese lado tuyo, que puede disfrutarte de verdad. Te amo, podría dar mi vida por ti solo por preservar algo tan bonito como tú. Y aunque a veces te sientas inferior a otras personas sea por lo que sea, recuerda que para mí no hay nada mejor que tú, pues tú para mí eres lo más bonito y mejor del mundo a excepción del helicóptero apache, el helicóptero apache tiene metralletas y misiles.
PD: Odio que se me queden tan cortas las entradas u.u
Te amo, peque ♥
